Suba de precios incontrolable, la inflación de julio fue de 7,4 %, la más alta en 20 años

La variación interanual del IPC alcanzó 71 % en julio y la acumulada en el año va 46,2 %. El aumento fue en el mes de la salida de Martín Guzmán.

La inflación de julio registró un aumento de 7,4 %, la más alta en 20 años. Así fue la variación mensual del índice de precios al consumidor (IPC) que trepó al 46,2% en lo que va del año y al 71% en forma interanual según informó -ayer- el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Hasta el momento, el IPC más alto de este año y de toda la gestión de Alberto Fernández había sido el del pasado mes de marzo, cuando llegó al 6,7 %. Había sido la marca más alta desde abril de 2002 cuando alcanzó 10,4%.

El rubro que más aumentó el mes pasado fue  el de recreación y cultura que marcó subas de 13,2 %. El incremento se explica en parte por los aumentos de los servicios asociados al turismo durante el receso invernal. Siguieron los ítems de equipamiento y mantenimiento del hogar que tuvieron una suba de 10,3%. En tercer lugar quedó restaurantes y hoteles con alza de 9,8%, también comprendida en el marco de las vacaciones de invierno.

Alimentos y bebidas se ubicó entre los ítems que menos aumentaron: 6%. No obstante se destacaron los aumentos en azúcar, dulces, chocolate, golosinas, aceites, grasas y manteca; frutas, verduras y legumbres; leche, productos lácteos y huevos.

Además, durante julio se destacaron los incrementos en prendas de vestir y calzado (8,5%), en la cuota de la medicina prepaga (6,8%); de los servicios de telefonía y de conexión a internet (5,5%); y en educación (6,1%).

El segmento que menos subas registró en julio fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles: 4,6%.

El comportamiento de los precios durante el mes pasado se vincula a la suba del dólar como consecuencia de la incertidumbre que generó la renuncia del ex ministro de Economía Martín Guzmán el pasado 2 de julio. El aumento de los dólares libres (la combinación del blue, el CCL y el MEP), aceleró los aumentos de precios domésticos que ya venían con una inercia previa.

Tras el salto del dólar y la incertidumbre económica, las consultoras privadas habían proyectado que la inflación de julio iba a ser cercana a 8 %. Tras bajar al 6 % y al 5,1 % en abril y mayo, respectivamente, el índice repuntó en junio al 5,3 %, empujado por la inestabilidad en el mercado cambiario que empezó a escalar en la segunda semana de junio.

La dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires había informado este lunes que la inflación de julio en la Ciudad de Buenos Aires fue de 7,7%, la más alta desde que se empezó a medir oficialmente este indicador en territorio porteño hace 10 años.

En el mediodía del jueves, poco antes de conocerse la preocupante cifra de inflación, Alberto Fernández dió un discurso en Chaco en el que insistió en que su Gobierno está «haciendo los esfuerzos necesarios para resolver el problema».

«Desde el Estado estamos haciendo los esfuerzos para resolver el problema inflacionario y convocando a todos los involucrados para que ayuden a resolverlo», manifestó durante el acto. Y agregó: «Sé que tenemos muchos problemas que resolver por delante. Veo lo que pasa con los precios y sí que me preocupa. Por eso dejamos todas las paritarias abiertas para que los sueldos le ganen a la inflación. Y por eso, anunciamos el bono a los jubilados», agregó.

Fernández señaló que el tema de la inflación hoy es una preocupación mundial. Pero mientras en el mundo desarrollado las tasas anualizadas rondan el 10%, en la Argentina es 135%.

El Presidente también apuntó a la oposición por la situación que recibió el Gobierno. Mencionó la pandemia por el Coronavirus y la guerra de Rusia en Ucrania. «Sepan que conozco del problema, no me desentiendo. Y lucho todos los días para ver cómo encontrarle una salida a un problema que no es sólo de Argentina sino que se desató en el mundo. La Argentina está creciendo y generando trabajo. Debemos resolver ese problema como sociedad para que el crecimiento sea equitativo y que todos vivamos más tranquilos», manifestó.

Según el economista Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, «si el Presidente consultara a sus pares de la región cómo hacen para domesticar a los formadores de precios, o para que les funcione tan bien los congelamientos, lo más probable es que le digan que no hacen nada de eso. Lo que tienen es un Banco Central cuya prioridad es respetar a los ciudadanos. Dándoles una moneda estable y confiable. Por lo tanto emiten lo necesario conforme a lo que demande la gente», señaló.

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